martes, 19 de junio de 2012

Las promesas de EPN

Tangente
Por Oscar Díaz Salazar

Sumamente conservador se vio el candidato del PRI – Verde a la presidencia de la republica, Enrique Peña Nieto, a la hora de prometer (en caso de ganar las elecciones) obras y/o acciones a los habitantes del norte de Tamaulipas, que acudieron a escucharlo y verlo al Centro Cultural de Reynosa el pasado lunes 18 de junio.

Conservadoras en lo general fueron las ofertas que Peña Nieto planteó a los tamaulipecos ante un fedatario público de la localidad, y tímidas, tirándole a pinchurrientas, fueron las promesas que les hizo a los reynosenses.

Permítanme explicar por qué digo que el señor del copete fue parco en la promesa, miserable en el ofrecimiento, escueto al formular ofertas de beneficio para Reynosa y sus habitantes.



A Matamoros les ofreció una obra nueva, les hizo una promesa cuantificable.- 1 hospital y en calidad de oferta no medible ni cuantificable: el desarrollo del puerto.

Para Nuevo Laredo realizó una oferta de mucho significado para las actividades y vocación de ese municipio: Poner en marcha un aeropuerto de carga.

Para Victoria la promesa fue la construcción de un acuaferico… ¿Sabe usted con que se come eso?... y de pilón construir la segunda línea del acueducto Guadalupe Victoria.

Y en el caso de Reynosa, el conyugue de la Señora Gaviota solo ofreció “modernizar” la carretera Reynosa – Rio Bravo y concluir la obra de construcción del viaducto.

Modernizar, que en la descripción del diccionario del absurdo significa acción y efecto de volver “moderno”, en cuya tarea no se exige cota, cuota, medida, inversión, esfuerzo, horas de trabajo, o parámetro alguno, es lo que nos ofrece el candidato priista a los reynosenses.

“Modernizar” fue la palabra (aunada a solidaridad) más empleada por Carlos Salinas de Gortari en su paso por la presidencia de México.

Dos palabras que a fuerza de usarlas para encubrir el lucro de las privatizaciones, las transas, las ventas de garaje y las medidas más contrarias al interés general, acabaron por perder su esencia y su prestigio, corrompidas por el uso y el abuso de un gobernante nefasto.

Las palabras con las que hoy nos regatea hasta las promesas el candidato del PRI a los tamaulipecos, particularmente a los reynosenses, son la prueba de la influencia que en su carrera política y en su pensamiento tiene el ex presidente Salinas de Gortari.

Modernizar la carretera nos ofrece Peña Nieto, pero no nos dice que implica esta promesa, si pavimentarla con concreto, si ampliarla en x carriles, si construirle tantos puentes y tantos carriles de acceso, si dotarla de alumbrado público, si agregarle retornos, cruceros inteligentes, mallas de protección laterales, arreglo de las franjas separadoras centrales.

Tampoco nos dice de a como es la “modernización”, cuanto piensa invertirle. Tal vez estemos frente a una oferta que podemos definir como cien por ciento de inspiración salinista y la prometida modernización consistirá en privatizar la carretera que comunica a Reynosa con la hermana republica de Rio Bravo, por lo que la inversión en dicha obra será la necesaria para erigir las casetas de cobro.

En fin, las ofertas del “bonito” son tan difusas, vagas, e incongruentes como la columna de este día… y como la promesa de concluir la obra del viaducto. PD.

Visto con la óptica de los optimistas, de los que regularmente observan el vaso medio lleno, de los que hacen limonada cuando la vida les ofrece un limón, y de los que gozan de las bendiciones de la nomina y la pizcacha, es de agradecerse que nada prometa a los reynosenses el señor del copete… para que no haiga (dijo el espurio) engañados ni ilusionados.

oscardiaz482@msn.com
Reynosa, Tamaulipas a 20 de junio de 2012